Jerez de la Frontera

Macharnudo

Ubicación y coordenadas

Noroeste del término urbano de Jerez, presidiendo el célebre Cerro del Obispo.

Distancia al mar

18 km

El Terruño y su Identidad Histórica

Macharnudo está considerado la cumbre vitícola del Marco de Jerez y la montaña de albariza más grande de la provincia

Su distinción en Macharnudo Alto y Bajo se afianzó en el siglo XIX para clasificar las soleras más prestigiosas. Su exposición al Mediodía impone un estrés hídrico que concentra minerales y azúcares, dando origen a vinos generosos y blancos de pasto con una capacidad de envejecimiento y un músculo gastronómico inigualables.

Ficha de datos técnicos y vitícolas

Predominio absoluto de albariza Barajuela en la cima del Cerro del Obispo y Tosca de Barajuela en las lomas altas, caracterizada por su fina estructura laminada e intercalaciones de mantos silíceos. En las laderas medias y zonas declives de transición hacia el valle, da paso a la Tosca Cerrada, más compacta y de color blanco tiza homogéneo.
Formación marly-caliza de origen sedimentario marino del Mioceno Superior (Tortoniense), con una riqueza de carbonato cálcico que oscila entre el 30% y el 50%. Presenta una altísima concentración de radiolarios y diatomeas fosilizadas (esqueletos silíceos de microalgas) que le otorgan una densidad muy baja y una porosidad estructural extrema, combinada con niveles insignificantes de materia orgánica.
Gradiente topográfico continuo que arranca a los 70 msnm en las vaguedades e inferiores de Macharnudo Bajo y asciende progresivamente hasta alcanzar los 136 msnm en la cumbre del cerro del Obispo, consagrándose como la cota más elevada y prominente de toda la campiña del Marco de Jerez.
Cerro alto aislado de geometría compleja, famoso por su articulación en crestas y divisoras de agua divergentes conocidas históricamente como las “ocho patas”. Sus laderas exhiben pendientes pronunciadas de hasta el 8%, mayoritariamente orientadas al Mediodía (Sur) y Sudoeste, lo que maximiza la captación de radiación solar.
Microclima continentalizado de interior caracterizado por una acusada insolación estival y una amplitud térmica notable entre el día y la noche. Está sujeto a la acción directa y desecante del viento de Levante cálido, cuya aridez se compensa durante la madrugada gracias al influjo modulador de las brisas húmedas y las densas rociadas nocturnas que trae el viento de Poniente desde el Atlántico.
Régimen de secano estricto. La esponjosa matriz de albariza absorbe y almacena la totalidad de las precipitaciones torrenciales del otoño e invierno; al llegar los meses secos de verano, la capa caliente superficial se deshidrata y forma una costra dura impermeable que bloquea la evaporación, obligando al sistema radicular de las cepas a profundizar más de seis metros en busca de la reserva hídrica freática.
Palomino Fino (100%), clon autóctono de brotación tardía adaptado a la perfección al estrés hídrico y calizo del terreno.

Perfil organoléptico en copa

Nariz

Marcada austeridad mineral, notas de tiza húmeda, polvo de cal, pedernal herido, masa madre, camomila seca, almendra marcona y recuerdos de heno

Boca

Entrada firme, empaque voluminoso, centro de boca denso con acidez integrada, potente sapidez salina y un final largo, seco y profundamente calcáreo.

Subpagos y Viñas

El Majuelo, La Escribana, San Cayetano, Viña Los Arcos, La Riva, Viña 25, Botaína, Sabel y El Santo.

Vinos recomendados

Maridaje

El perfil denso, austero y profundamente calcáreo de Macharnudo requiere platos de estructura media-alta y gran riqueza de umami, donde la sapidez mineral de la tosca de barajuela limpia las grasas nobles y envuelve las elaboraciones sabrosas. En el apartado marinero y de arroces, resulta impecable con pescados de roca asados al horno como el pargo o la corvina, tataki de atún rojo de almadraba, cazuelas de fideos con caballa y arroces melosos de alcachofas con cigalas.

Para la sección de carnes y aves, encaja con elegancia junto a guisos tradicionales de pollo de corral, mollejas salteadas con ajo y perejil, carpaccio de presa ibérica y cortes de ternera blanca con reducciones de su propio jugo. Su capacidad de equilibrar sabores intensos se extiende también a la casquería fina y a las recetas donde destacan las notas terrosas de setas de temporada.

En la propuesta de fríos, salazones y quesos, actúa como un acompañante extraordinario para chacinas ibéricas de bellota, hueva de maruca y mojama extra con frutos secos tostados. Asimismo, su firme columna ácida y salina encuentra una armonía natural al combinarse con quesos curados de oveja y queso Payoyo de cabra en maduración intermedia.